El fin de semana pasado me fue bien en mis rondas nocturnas, algo había de raro en el ambiente; no logro descifrar que era, si era el aire fresco tirándole a frío, el olor a humo de cigarro con marihuana, la música provocativa, la nueva iluminación del bar o quizás algo raro en las bebidas, pero terminé gustando mucho y acaparé toda la atención provocando que pudiera repartir mas fichas que las de costumbre y amasé una pequeña fortuna derrochando amasiato a través de mis pechos en la boca de hombres, y mis lánguidas piernas sobre sus regazos.
Sin tener preocupación alguna por saber que haré para comer mañana decidí que lo mejor era premiarme a mi misma para vaciar mi mente de cuantas formas sexosas solo había conocido, que mejor manera que un viaje en corto y recreativo, ir a la playa, asolear mis piernas, meterme al agua, y salar mis senos y mi cuerpo en los movimientos de su mar.
No lo pensé mucho, salí decidida a la estación de autobuses colectivos y me trepé, el camión era grande, antiguo, de esos viejitos que te subes y huelen todavía a camión y algo más, un olor raro pero conocido, haciendo la mezcla entre camion y mecos. A un aroma de macho pero en remembranza puesto que no habia hombres, bueno si había pero no a ése tipo de HOMBRE a lo cual el camión olía. Algo así como a MACHO para dominar a sus PERRAS, forjarlas en el amor, amarlas con caricias, gozarlas hasta saciarlas.
Sin tener preocupación alguna por saber que haré para comer mañana decidí que lo mejor era premiarme a mi misma para vaciar mi mente de cuantas formas sexosas solo había conocido, que mejor manera que un viaje en corto y recreativo, ir a la playa, asolear mis piernas, meterme al agua, y salar mis senos y mi cuerpo en los movimientos de su mar.
No lo pensé mucho, salí decidida a la estación de autobuses colectivos y me trepé, el camión era grande, antiguo, de esos viejitos que te subes y huelen todavía a camión y algo más, un olor raro pero conocido, haciendo la mezcla entre camion y mecos. A un aroma de macho pero en remembranza puesto que no habia hombres, bueno si había pero no a ése tipo de HOMBRE a lo cual el camión olía. Algo así como a MACHO para dominar a sus PERRAS, forjarlas en el amor, amarlas con caricias, gozarlas hasta saciarlas.
Una mezcla rara entre seducción y peligro malamente limitado solo por mi libido. Quería más, de alguna forma algo me pasaba que todo ese aire me tenía como un trance y algo raro ocurría con mis extremidades... buscaba desesperada quien desprendía esa esencia entre los demás pasajeros pero nadie había que gritara MACHO con su puro olor. Y quedé encasillada e hipnotizada en ese olor que quedaba entre los asientos curtidos por el tiempo impregnados de un sudor de hombres que en el pasado se han mecido entre los asientos de ese móvil.
Yacían reclinados y yo me imaginaba encima de ellos, quitándome ése calor que ahora me quemaba y me invadía, derritiendo mis piernas y fundiéndome en su miembro. Logrando que su manguera disparara hacia mis adentros y llenara las paredes de mi útero con sus mecos apaciguando ese fuego, calmando mis ansias, volviéndome loca... sintiéndome... mmmmm.... completa.
Solo salí de mi trance una vez llegado a mi destino, y descubrí que el calor que entre mis piernas sentía era provocado por la excitación que yo tenia, lo cálido del lugar y el hecho de que sin querer era tal mi excitación que no solo me había mojado la pepita, sino también mis piernitas.