Siempre han habido temporadas buenas y temporadas malas. En las buenas puedo darme el lujo de derrochar dinero como derrochar belleza, en las malas, vivir en austeridad al límite por no haber sido prudente de guardar un poco de dinero para el mañana. He tenido mucho tiempo sin buenas rachas, esas han quedado en tiempos antiguos. La gente ya no quiere pagar por "contagiarse", pues es en todo lo que piensan antes de que se les ponga dura. Una vez hecho el trabajo de calentarlos es hora de montarlos o dejar que nos monten. Hacerles creer que tienen la iniciativa, pero es solo una idea para engatusarlos.
En ése instante ya no piensan en nada, son cuerpos sin alma, guiados por el deseo de cubrir su instinto animal, su instinto sexual, y después de eso, algunas veces vienen las lamentaciones que en su momento prefirieron y eligieron ignorar. "¿Como pretendes que te pague si de seguro me has infectado algo?" Y se rehúsan a pagar.
En ése instante ya no piensan en nada, son cuerpos sin alma, guiados por el deseo de cubrir su instinto animal, su instinto sexual, y después de eso, algunas veces vienen las lamentaciones que en su momento prefirieron y eligieron ignorar. "¿Como pretendes que te pague si de seguro me has infectado algo?" Y se rehúsan a pagar.
Como he dicho antes hay de tiempos a tiempos, y estos son tiempos difíciles, afortunada se tiene que sentir una hoy en día, si en la menor cantidad de palos posibles, has logrado sacar lo tuyo, lo del padrote y lo necesario para sobrevivir día a día sin darle oportunidad a que se desquebraje tu alma...
Pero hay rachas donde no solo te toca un cliente que sea lindo, guapo, pudiente, amable y cariñoso, sino que tiendes a agarrar puros de esos, que fácilmente pudieran sacarte de esta vida de pobre y puta, pero simplemente no lo harán puesto que saben a lo que van, saben que para vida estable no soy una candidata modelo por todos lo prejuicios que por puta me toca cargar. Pero no por ello hacen a un lado su humanidad y ven lo mismo en mí, una persona que aunque usen para curar sus cargas sexuales no por ello dejan de actuar de una forma linda, coqueta, soñadora y un tanto romántica. Esos son los que valen la pena, los que no son viejos ninfómanos borrachos que antes de tratarnos como mujer nos tratan como sus perras. Pero es nuestra elección el vivir así, no podemos negar la chamba de nuestros servicios si queremos subsistir y sacar el pan nuestro de cada día.
¿Piernitas para que te quiero sino son para abrirte?
Aprovecha ahora que hay quien no solo te abras para entregarte, sino quienes son tiernos y besan las heridas que en los labios de tu vagina han quedado por deflagración de los hombres.
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